Diario de una persona "especial"

Los demás me llaman "raro"... yo prefiero denominarme "especial".

04 agosto 2008

nada que decir

nada.

(Del lat. [res] nata, [cosa] nacida).

1. f. No ser, o carencia absoluta de todo ser. Era u. menos c. m.

2. f. Cosa mínima o de muy escasa entidad.

3. pron. indef. Ninguna cosa, negación absoluta de las cosas, a distinción de la de las personas.

4. pron. indef. Poco o muy poco en cualquier línea. Pasó por aquí hace nada.

5. adv. neg. De ninguna manera, de ningún modo.



No tengo nada que decirte querido diario, o al menos nada malo, lo que es todo un logro para mi atormentada vida, 30 intensos años, vividos cada uno de ellos al límite de mi capacidad. Todo sigue su rumbo, con los problemas triviales que surgen en la vida cotidiana de cualquier mortal, y con las alegrías que te da el llevar la vida que uno quiere. Una paz que no recuerdo haberla experimentado antes.

Dentro de unos meses nos quedaremos embarazados de nuestro primer hijo, y para cuando nazca esperamos habernos comprado ya la otra casa, más grande y, al fin, con terraza. Un nuevo hogar, que será de los dos, y de toda la familia conforme vayan llegando. No tenemos fecha para casarnos, pero posiblemente lo hagamos antes de que nazca nuestro primer hijo, por lo civil, por supuesto, un mero contrato de seguridad para nuestros hijos.

En los próximos días espero poder comprarme la bici, si mi jodida espalda me lo permite, y al fin, después de 12 años, volveré a montar sobre un vehículo de dos ruedas. De mi casa al trabajo y del trabajo a mi casa, en bici. Un primer paso para volver a ponerme en forma, y dejar los vicios que tan viejo me están dejando.

Roma, Marrakech, Málaga, Granada, Sevilla, Córdoba... y dentro de poco Santiago de Compostela y Bilbao. No paro en Madrid, o al menos nos vamos de aquí echando leches cada vez que tenemos oportunidad. Y si a eso le sumamos el redescubrimiento de Madrid de manos de mi mujer, Madrid ha dejado de ser una ciudad horrible, para pasar a ser simplemente una ciudad hostil, lo que ya es todo un logro. Aún así, mi sueño de volver a mi patria sigue tan vivo como siempre, y nuestro plan de futuro cuenta con ello.

Tan sólo hay un pequeño punto negro, y es que no logro curarme de las heridas del pasado, sigo sin entender cómo una persona a la que yo creía íntegra y sobretodo buena persona, me pudo tirar al retrete, junto con todos los recuerdos comunes, de esa forma tan cruel y despiadada. ¿Qué habrá sido de ella? Ya nada de eso me importa, no puede importarme, no alguien que decidió hacer como si ni yo ni lo que vivimos juntos jamás hubiera existido. Hasta las parejas más dispares se merecen una mísera amistad después de dejar de serlo. Yo mismo he conocido al ex de mi pareja, he estado en su casa muchas veces, nos hemos ido de juerga... Porque ellos sí mantienen una bellísima y sincera amistad. Y me lamento por no haber podido conseguirlo yo, por haber confiando en alguien que no se lo merecía.

Pero quizás le deba dar las gracias a mi ex... Una ruptura es más fácil y rápida cuando se odia, y gracias a ello estuve listo muy pronto para poder empezar una nueva relación, que, destino o casualidad, a resultado ser la mujer más maravillosa del mundo, con la que convivo, con la que pronto tendré un hijo, y con la que soy la persona más feliz del mundo.

No fue la primera que llegó. Antes de ella llegaron otras tres mujeres, y cada vez que conocía a una, más me atormentaba la idea de que jamás encontraría a la mujer que me hiciera feliz. Pero cuando ella llegó lo supe enseguida, no cabía ningún tipo de duda, fue un flechazo para ambos, tanto que incluso aún hoy desconfiamos de nuestra relación, porque no nos creemos que algo tan perfecto y maravilloso nos pueda estar pasando. O quizás nuestros respectivos ex nos convencieron de ello, nos grabaron con sangre y lágrimas que no nos merecíamos más de lo que ellos nos daban.

Por lo demás, no tengo nada más que decir.

17 mayo 2008

calma

calma.

(Del lat. cauma, y este del gr. καῦμα, bochorno).

1. f. Estado de la atmósfera cuando no hay viento.

2. f. sofoco (sensación de calor acompañada de sudor).

3. f. Cesación o suspensión de algo. Calma en los dolores, en los negocios.

4. f. Paz, tranquilidad.

5. f. coloq. Cachaza, pachorra.

6. f. desus. Angustia, pena.

~ chicha.

1. f. Especialmente en la mar, completa quietud del aire.

2. f. coloq. Pereza, indolencia.

en ~.

1. loc. adv. Dicho del mar: Sin olas. U. t. c. loc. adj.





La calma llegó al fin, mis metas y los caminos que llevan a ella siguen en marcha. He vuelto a empezar a trabajar en mi futura empresa, la que me permitirá tener muchos hijos y vivir en Málaga. Aún con momentos de tempestad, la calma reina en mi tumultuoso mundo.

Me levanto feliz cada mañana pensando en el día maravilloso que me espera, al contrario que hace unos meses. Mis problemas de salud siguen ahí, pero son más insignificantes cuando sabes que tienes a una persona que te apoya en todo y que siempre está ahí. El dolor no existe cuando tu corazón y tu mente están colmados de endorfinas.

Conocí a su familia, y me eché a llorar, de felicidad, emocionado por haber encontrado a una familia maravillosa, culta, cariñosa, comprensiva, respetuosa, educada... Por primera vez en mi vida sentí envidia de otra familia, y el llanto quizás fue también de pena, porque descubrí más carencias de mi propia familia de las que ya conocía.

Haga lo que haga su hija, ellos no sólo lo respetan, sino que además la apoyan en todo lo que pueden. Se quieren tanto que te emociona verles juntos, más ñoño que una película americana de familia feliz. Y es ese amor que se tienen el que consigue que todos se respeten de esa forma tan exquisita.

Esta tarde iré de nuevo a ver a su familia. Son unas personas maravillosas, pero aún así la familia de cada uno está bien de vez en cuando, y ahí, otra vez más, coincidimos plenamente. Es la "fiesta de los mayos", llamada así porque es la celebración de los cumpleaños de la mayoría de su familia, que nacieron en mayo, como mi familia.

De nuevo estoy nervioso, pero esta vez no es por suegrofobia, fobia eliminada de forma fulminante, sino miedo por no estar a la altura, porque ellos piensen que no estoy a la altura de ellos, ilustres artistas y literatos que han viajado por todo el mundo, ni de su hija, la persona más increíble e influyente que he conocido nunca.

Puede que vuelva a darme con la boca en el suelo y me vuelva a romper todos los dientes, pero estoy dispuesto a correr todo tipo de riesgos por tal de formar parte de esta familia que está en gestación. Esta vez no me lo pretenden imponer, esta vez han conseguido que sienta un fervor deseo de formar parte de sus vidas.

Una familia feliz, pronto, pero con calma.

26 abril 2008

fobia

fobia.

(Del gr. -φοβία, elem. compos. que significa 'temor').

1. f. Aversión obsesiva a alguien o a algo.

2. f. Temor irracional compulsivo.




Dentro de un rato iré a Leganés... otra vez... a conocer a la familia de mi pareja... otra vez... tengo miedo a no gustarles.... otra vez... Y otra vez voy a Leganés temblando por miedo irracional a mis suegros. Tengo suegrofobia, y como todas las fobias, es un miedo irracional a algo por alguna mala experiencia del pasado.

En estos momentos, con los dedos temblándome ante el teclado, me vienen a mi memoria aquellos horribles momentos que pasé en casa de mis ex-suegros, vejado e insultado hasta límites que yo mismo desconocía que pudiera permitir, cayendo en una espiral de autodestrucción, no sólo de mi persona, sino también de mi relación con "E".

Tengo miedo, terror, a que me vuelva a pasar lo mismo otra vez. Que haga algo que disguste a mis suegros, o a la familia de mi pareja, en general. Aunque ahora al menos sé que no toleraré ni un sólo insulto, ni una sóla vejación, de nadie. Jamás volveré a dar la cara por alguien ante su familia, que cada cual se las arregle con su familia.

Tampoco volveré a caer en intentar ser quien no soy por tal de agradar a su familia. Seré yo, y nada más que yo, y a quien no le guste adiós y muy buenas. No me temblará el pulso si de nuevo me meten a una familia entre mi pareja y yo. Será tan fácil como decir adiós, y hasta nunca.

Volveré a decirles que quiero tener ocho hijos con su hija, y que quiero vivir con ella el resto de mis días, un deseo que ya está en marcha, que se está cumpliendo. Si no son unos paletos de pueblo perdido, que no lo son, no me insultarán por tener esas pretensiones. Tampoco ella callará si ve a sus padres insultarme... saltará al paso, y les dirá: "eh, respetadle a él como me respetáis a mí o no me volvéis a ver el pelo". Y claro, a ella la respetan, como hija, como persona, y como mujer.

Acaba de llegar mi mujer. Creo que mi fobia acaba de desaparecer...

22 abril 2008

agotar

agotar.

(Del lat. *eguttāre, de gutta, gota).

1. tr. Extraer todo el líquido que hay en una capacidad cualquiera. U. t. c. prnl.

2. tr. Gastar del todo, consumir. Agotar el caudal, las provisiones, el ingenio, la paciencia. U. t. c. prnl. Agotarse una edición

3. tr. Cansar extremadamente. U. t. c. prnl.


Me agota... me exprime... saca una energía de mí que no sabía ni que existía... Cada mañana al leer el correo tengo un email suyo de buenos días, al rato me llama para saber qué tal me va el día, después me vuelve a llamar para saber qué tal me fue el día... quedamos, nos tomamos mil cañas en un bar viendo un partido de fútbol, o nos quedamos charlando viendo los horribles tv-shows que tanto le gustan hasta quedarnos dormidos...

El día que más cansado estoy me despierto temprano con un francés para después ir a trabajar, echo polvo, pero con una sonrisa de oreja a oreja. Nos levantamos los fines de semana temprano para echar el polvo de nuestras vidas, ducharnos, e irnos al VIPS a desayunar un montón de grasaza, mientras ella lee el Marca y yo El País.

El finde que más temprano me fui a dormir fue a las 7 de la mañana, después de mil copas, mil pubs, mil discotecas, y mil cosas más...

Necesito unas vacaciones, pero no del trabajo, sino de la pasión, de esta extraña pasión que estoy viviendo, que me llegó cuando más la necesitaba, cuando más decidido estaba a tirar la toalla. Una pasión que me tiene agotado en todos los sentidos habidos y por haber. Siento que siempre voy al límite, y que cualquier día moriré de un ataque al corazón, o de simple agotamiento físico.

No termino de creer que haya encontrado a una persona así. Siempre insisto en que soy una persona inmerecida y extremadamente afortunada, pero simplemente porque es ciertísimo. Ella saca todo lo mejor de mí, y lo eleva a la máxima exponencia. Incluso mis defectos dejan de ser defectos, para pasar a ser grandes virtudes.

Recuerdo, por ejemplo, un día en el que un grupo de chimpancés venían en paralelo hacia "E" y yo, sin dejarnos espacio en la acera para pasar a no ser que nosotros nos apartáramos. "E" me hacía sentir un ogro amargado por pretender enfrentarme a ellos por incívicos e irrespetuosos, e incluso llegó a hacerme creer que yo era un amargado. "N" no sólo no me hace sentir mal, sino que además me idolatra por enfrentarme a la falta de respeto de los demás, por muy minúscula que sea... y me hace sentir todo un señor, un caballero.

Podría parecer que comparo a mi ex con "N", y de hecho así es, pero es que es inevitable, todos comparamos a nuestra actual pareja con las anteriores, y seguramente "E" también lo hará, si es que no lo está haciendo ahora mismo, porque no sé ni si sigue aún con vida... Las últimas noticias que tuve de ella fueron que necesitaba que yo le devolviera el dinero que me prestó... toda una declaración de amor, sí señor. Y de intenciones... porque aquello fue como cerrar definitivamente una etapa, una historia, una parte de mi vida... estábamos en paz... cada uno por su lado... Desde el momento en el que le devolví lo que le debía ya no había más motivos, al menos por su parte, para tener ni el más mínimo contacto. Yo lo hice casi gustosamente, a pesar de que estaba, estoy, con el agua hasta el cuello, porque fue todo un alivio... pasé página.

Pensar que todo lo que nosotros habíamos vivido juntos se merecía al menos una mínima amistad es lo más iluso en lo que he caído en mucho tiempo. Aún no entiendo cómo pude sobrevalorar tantísimo a una persona tan fría, que pasa de llorar por nuestra ruptura como pareja a la más radical de las indiferencias. Yo temía que nuestra amistad se fuera diluyendo con el tiempo, pero es que mientras pensaba en esa posibilidad, la amistad ya se había diluido por completo.

Sigo con rencor, no lo puedo evitar. Yo no me merecía esto. Y cuesta mucho dejar de sentir rencor. Me costó muchísimo hacer caso a mi psicóloga, y "pasar" de ella por completo. No creía en absoluto que ella no quisiera saber nada de mí, y me resistía a dar por terminada una relación de, pensaba yo, exquisita amistad.

Y es que "E" también me agota, mentalmente, obviamente. Es sentarme a escribir en este mi querido diario, y me llegan mil y un recuerdos de ella... quizás porque aquí, frente a este teclado, he escrito en los momentos más felices de mi vida cuando estábamos juntos, aunque también aquí, sobre este mismo teclado, he derramado ríos de lágrimas por ella.

Un día agotador. Buenas noches, y buena suerte.

16 abril 2008

confianza

confianza.

(De confiar).

1. f. Esperanza firme que se tiene de alguien o algo.

2. f. Seguridad que alguien tiene en sí mismo.

3. f. Presunción y vana opinión de sí mismo.

4. f. Ánimo, aliento, vigor para obrar.

5. f. familiaridad (en el trato).

6. f. Familiaridad o libertad excesiva. U. m. en pl.

7. f. desus. Pacto o convenio hecho oculta y reservadamente entre dos o más personas, particularmente si son tratantes o del comercio.



Ya nadie confía en nadie. Hoy día no nos fiamos ni de nosotros mismos. Y esto es un problema social muy importante. Hablemos de cómo influye este hecho en las parejas... En España hoy día las parejas tienen una duración muy corta, por norma general. Los matrimonios se rompen enseguida, y un alto porcentaje de ellos además.

Con "E" tuve, o tuvimos mejor dicho, un problema muy grave de confianza. Ella no hacía cosas importantes que debía hacer porque no confiaba en mí, no confiaba en que yo estaría con ella siempre, y de ahí le surgía algo aún peor, el miedo, y más aún, el miedo a quedarse solo.

Ahora es a mí mismo a quien le cuesta volver a confiar en alguien. Los fantasmas del pasado son grandes y horribles, aunque el miedo nunca osó a acercarse por mi humilde morada, siempre lo espanté.

Pero esa falta de confianza plena no me impide hacer lo que quiero hacer, ni defender lo mío, ni nada de nada. Tan sólo me lleva a pensar demasiado en las cosas, algo más que si tuviera esa confianza. Un hijo con una persona increíble, por ejemplo, llegará pronto, y eso es algo por lo que merece la pena luchar... contra tu propia familia, contra ti mismo, y contra el mundo entero si es necesario.

29 marzo 2008

dolor

dolor.

(Del lat. dolor, -ōris).

1. m. Sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior.

2. m. Sentimiento de pena y congoja.



Con N he tenido infinidad de conversaciones super trascendentales y muy sentimentales, a corazón abierto. Recuerdo con especial cariño aquellas conversaciones en las que hablábamos de nuestro dolor, de nuestras familias, de nuestro pasado...

Yo me sinceré y confesé una experiencia horrible, por algo horrible que yo hice: hace años, cuando aún pertenecía a la mafia, un chico me vio por la calle con las rastas rubias, un bolso, ropa de lino blanco, y en una scooter, y gritó: "¡mirad, una niña!". Inmediatamente paré la moto y me dirigí hacia él. Le pedí que repitiera lo que acababa de decir, y seguidamente le abofetee. Se revolvió tirándome del pelo, lo que me enfureció y enloquecí, y echó a correr. Yo no podía correr, por el problema con mi rodilla, pero otros compañeros lo alcanzaron en un callejón... Cuando llegué le estaban dando una paliza, e inmediatamente dejaron de pegarle y salieron corriendo, dejándomelo tirado en el suelo, ya bastante magullado. Yo, fuera de mí, con los ojos inyectados en sangre, cometí la acción más horrible que recuerdo, comencé a pegarle patadas, en la cabeza, en la boca, le pisé la cabeza con saña, le volví a dar patadas en la cara... Cuando me quise dar cuenta, el chico estaba insconciente, y no se movía. Decidí marcharme, dejándolo tirado y ensangrentado entre dos coches. Al darme la vuelta llegaron dos compañeros, ya tarde, preguntándome dónde estaba: "está muerto", les dije, y seguí mi camino. Realmente estaba convencido de que lo había matado, y al día siguiente metí mi ropa ensangrentada en la lavadora, y fui a primera hora de la mañana a la peluquería, a cortarme esas rastas rubias tan delatadoras. Por suerte para todos, más tarde me enteré de que el chaval sólo estuvo unos días en el hospital.

Conforme le iba contando aquella experiencia a N, se me encogía más y más el corazón, y los dos nos emocionamos. No puedo comprender cómo pude llegar tan lejos, cómo pude hacer algo así, cómo podía ser yo así... Cada vez que lo recuerdo siento mucho dolor. No quiero ni imaginarme en qué clase de engendro me habría convertido si hubiera seguido llevando esa vida.

Y es de dolor de lo que hablo, porque hoy me ha pasado algo realmente horrible. Recordando los momentos más doloros de mi vida, primero pensé en los días tan horribles que pasé en los últimos días de relación con mi ex, con E, e inmediatamente después me vino a la memoria ese fatídico día en el que casi asesino a un pobre desgraciado. No deja de ser horrible que los recuerdos más doloros de mi vida sean cuando casi asesino a una persona, y mis últimos días con E...

Esas largas horas dando vueltas en la oscuridad de mi solitario piso, empapado por completo en mis propias lágrimas, llorando de la forma más desgarradora que recuerdo, torturándome a mí mismo imaginándomela por ahí con otro hombre, pensando en el suicidio un instante sí, otro también... Eso era dolor en su máxima expresión, y por nada del mundo lo voy a volver a vivir.

24 marzo 2008

sosegado

sosegar.

(Del ant. sessegar, y este del lat. vulg. *sessicāre, der. del lat. sessus, part. pas. de sedēre, estar sentado).

1. tr. Aplacar, pacificar, aquietar. U. t. c. prnl.

2. tr. Aquietar las alteraciones del ánimo, mitigar las turbaciones y movimientos o el ímpetu de la cólera e ira. U. t. c. prnl.

3. tr. ant. Pactar o asegurar algo.

4. intr. Descansar, reposar, aquietarse o cesar la turbación o el movimiento. U. t. c. prnl.

5. intr. Dormir o reposar.


Me siento tranquilo, sosegado, en paz... como esperando a que todo lo bueno, todo lo que siempre he querido, llegue, sin más. Convivo con la persona a la que quiero, con la que he hablado sobre tener un hijo, pronto, aunque sin concretar, una persona que me apoya en mis ansias de progresar para poder tener una gran familia feliz, que me conoce, que sabe lo que pienso en todo momento, incluso en la distancia, sin que yo tenga que decir ni una sola palabra...

Pero justo en este momento miro hacia atrás, y me pregunto por qué no pude tener todo esto con la persona a la que amaba. ¿Por qué me sentía tan mal a su lado? ¿Por qué estaba siempre tan deprimido? Supongo que idealizamos tanto a nuestro príncipe azul, que cuando lo encontramos, descubrimos que no fue diseñado para nosotros.

No siento lo mismo por ella que por mi ex, nunca se siente lo mismo, siempre es distinto, ni mejor ni peor. Es otra relación, de igual a igual, de respeto exquisito, de protección mutua ante cualquier elemento, padres incluidos. Al fin me siento alumno y profesor al mismo tiempo. Es la primera vez en mi vida que no siento que debo proteger a mi pareja, sino todo lo contrario, que es ella quien me protege a mí...

A veces siento remordimientos, por haber dejado sola a mi ex frente al poder paternal... pero ni ella quería ser ayudada, ni yo estaba dispuesto a seguir siendo machacado por sus padres para nada, ni nadie debería ayudarla a hacer algo que por la ley de la naturaleza debería hacer ella sola.

Descubrí con el tiempo que aquella lucha que llevé yo solo, por liberarla de su prisión, me ha creado unos traumas que no consigo olvidar. Cuando fuimos a ver a los padres de mi actual pareja me temblaban las piernas, me puse histérico... y no había ningún motivo para ello. He desarrollado una fobia a los suegros, que suena cómico, pero es horrible.

Me siento en paz conmigo mismo. Pronto todos mis sueños se harán realidad... tan sólo tengo que extender el brazo y cogerlos.

19 marzo 2008

resucitar

resucitar.

(Del lat. resuscitāre; de re y suscitāre, despertar).

1. tr. Volver la vida a un muerto.

2. tr. coloq. Restablecer, renovar, dar nuevo ser a algo.

3. intr. Dicho de una persona: Volver a la vida.


No es la primera vez que resurjo de mis cenizas. Como siempre digo, soy un hombre muy afortunado, tengo mucha suerte siempre, incluso cuando caigo en la mala suerte. Tener aquél trágico y grave accidente de tráfico supuso un duro golpe, y también un afortunado golpe de suerte que cambió mi vida, para bien.

Lo mismo me ocurrió en noviembre, cuando la mujer de mis sueños resultó ser una mortal más, a la cual yo no le interesaba ni lo más mínimo. Fue un duro golpe también, pero también supuso abrir una nueva puerta, un portal, hacia mi interior, y descubrí que soy mucho más que la sombra de una gran mujer encerrada en su castillo paternal. Supuso conocer a otra persona que me hace sentir un dios más del Olimpo a los que los demás le deben pleitesía.

En estos días estoy de mudanza, me voy a vivir al piso de mi pareja, y dejo atrás años de desesperación por conseguir convivir con la persona a la que quería. Esta vez no tuve que insistir, ni siquiera pedirlo... lo sugerí, y ella se entusiasmó con la idea. Hace unos meses pensaba que era un loco por pretender conseguir algo así, y ahora descubro que la locura está en impedirlo.

Descubro además una ciudad a la que odiaba, Madrid, de la mano de mi pareja, y descubro que soy feliz aquí. ¿Quién me iba a decir a mí hace unos meses que esta ciudad conseguiría gustarme algún día?

Mañana me voy a Barcelona, de nuevo de la mano de mi pareja, a conocer a sus amigos catalanes. Amigos suyos, todos, con los que me llevo tan bien como si fueran mis amigos de toda la vida, amigos de verdad que no se ríen cuando me pongo malo, con los que puedo hablar de algo más que de beber alcohol hasta el coma.

Es rencor lo que ahora siento por mi ex pareja. Me siento defraudado, abandonado, engañado, e incluso insultado... por una persona a la que amaba tanto... que sólo me queda rencor. Sigo sin comprender cómo me ha podido olvidar y obviar de esta manera tan inhumana y salvaje. Pero está bien ahí, lejos de mí. Es lo que ella quiere, y así de claro me lo ha dejado.

Soy muy feliz, tanto que me cuesta creerlo, aún siendo consciente de mi inmerecida buenísima suerte. He resucitado de nuevo, y cada vez que esto ocurre me levanto más fuerte y seguro.

PD: Un beso tito Antonio, estés donde estés. El cáncer es un cobarde que se lleva a los más buenos. Nunca te olvidaremos.

14 enero 2008

recuerdos perdidos

Hasta hace unos días, todos los recuerdos que tenía de ella eran recuerdos felices. Siempre que me la imaginaba, a diario, me la imaginaba feliz, riendo, con esos ojos achinados tan bonitos. Pero en estos últimos días cada vez que la recuerdo me invade una tristeza inmensa, cuando pienso en ella recuerdo que he descubierto a una persona que no conocía, una persona que me desprecia, sin motivo. Como si se hubiera quitado una careta que llevó delante de mí durante años.

Hace días que le envié el último email, y aún no me ha respondido. Hace casi un mes que me dijo que comiéramos juntos, ahora que trabajamos tan cerca, y aún hoy no se ha dignado ni a explicarme por qué motivo no hemos comido juntos, y ni siquiera nos hemos visto aunque sea para tomar una caña.

¿Qué le he hecho para que me rechace por completo? Al menos me merezco una explicación. Le he ofrecido todo, cuando éramos pareja, y cuando dejamos de ser pareja, y lo que he obtenido es su humillante desprecio. Aunque sólo sea por educación, que no digo ya por todo lo que hemos vivido juntos, me merezco una maldita explicación, que me hable bien clarito de una vez. Aunque eso quizás sea pedir demasiado.

En diciembre estuve en Málaga, en mi pueblo, con N, en un hotel en la playa. Salimos un par de veces con mis padres, y hoy hablé con ellos, y les pedí que me dijeran qué impresión les dió. "Se le ve una peazo de mujer, con los pies en la tierra, que sabe lo que quiere, no es ninguna niña"... Dios mío... esas palabras me sentaron como puñales en el corazón... porque enseguida la recordé a ella, a E. Recordé que estaba perdida, que no sabía quién era, ni qué quería, ni qué edad tenía. Recordé que intenté todo lo que estaba en mis manos para ayudarla a salir de ese punto tan negro, sin ningún éxito. Ahora veo que me puse un rol que no me correspondía, y que erré, como erré en otras tantas ocasiones. Si E no salía del nido, yo no debí haberla ayudado a salir, porque realmente no lo hice por ella, sino porque yo necesitaba que la mujer a la que amaba dejara de ser una niña y se convirtiera de una vez por todas en una mujer por los cuatro costados. Fue un acto egoísta, y debí haber acabado con aquella relación, sin más.

Mis recuerdos se van perdiendo. Ya no me produce alegría recordar aquellos momentos en Málaga, ni aquél mágico viaje a Egipto. Los recuerdos ahora me dan tristeza. Con la distancia estoy descubriendo a la E sin máscara, y lo que es peor aún, estoy descubriendo a la E real, con sus defectos, que antes pensaba que sólo eran circunstancias que debía ayudar a solventar.

La verdad, la realidad, es que ella es así, obediente a sus padres hasta el extremo, incapaz de tomar sus propias decisiones, sin saber qué quiere hacer con su vida, incapaz de ver la vida más allá de lo material, egoísta, sin capacidad para decir las cosas claras... Quizás, si lo hubiera visto todo hace unos meses como lo veo ahora, no habría pasado los días tan horribles que pasé. Pero ahora no es ningún alivio ni ninguna ayuda, todo lo contrario, siento una vez más que me equivoqué. Me quedé embrujado aquél mes de febrero cuando la vi en la oficina, vi a la mujer de mis sueños, la mujer perfecta, y sólo era una máscara que ahora tengo en mis manos.

Me siento totalmente defraudado, engañado por mí mismo. Ella no puede ser aquella maravillosa visión que tuve hace dos años. No tratándome así. No olvidándome de esta manera.

12 enero 2008

generosidad

generosidad.

(Del lat. generosĭtas, -ātis).

1. f. Inclinación o propensión del ánimo a anteponer el decoro a la utilidad y al interés.

2. f. Largueza, liberalidad.

3. f. p. us. Valor y esfuerzo en las empresas arduas.

4. f. p. us. Nobleza heredada de los mayores.


En estos últimos días he descubierto un nuevo valor que añadir a mi futurible y deseable persona, la generosidad. Hasta hace unos días yo siempre había entendido la generosidad de una forma desvirtuada y falsa, materialista, pero ahora entiendo que la generosidad es mucho más, entiendo que es un valor de la persona, y entiendo que ese valor no sólo existe, sino que además es también exigible.

Una relación debe ser generosa, complaciente, y además debe serlo sin esperar reciprocidad, aunque de hecho deba ser recíproca. En una relación, cuando quieres a alguien, procuras hacer lo que sea necesario para que la otra parte sea feliz, para que esté a gusto al menos, aunque eso suponga sentirte mal. Y al contrario, no le pides a tu pareja que haga algo que sabes que le hace sentir mal, por tal de sentirte bien tú mismo.

La generosidad es un valor que siempre he tenido, que siempre he ofrecido, y del que no tuve conciencia hasta hace muy poco tiempo, cuando descubrí que mi actual pareja posee ese valor de forma exagerada, y yo mismo ya no lo tenía... lo perdí... me lo arrebató mi anterior pareja.

Ella fue conmigo muy egoísta, y mi generosidad hacia ella nunca fue correspondida. En aquél momento me dolía, pero estaba tan deslumbrado por aquella mujer tan maravillosa, que lo pasé por alto, lo ignoré. Ella sabía que lo pasaba muy mal haciendo muchas cosas que ella me pedía, y aún así, me seguía pidiendo que las hiciera. Y yo las hacía, de mejor o peor grado, porque ante todo deseaba su felicidad.

Me dolió tanto haber sido tan generoso y no haber sido correspondido, que ahora, con N, no me sale, no puedo ser generoso con ella, rechazo sistemáticamente cualquier cosa que me pide que no me gusta, y además procuro siempre hacer todo aquello que a mí me gusta sin pensar en su felicidad. Me he vuelto egoísta.

Pero soy el orgulloso poseedor de otro valor, constante e inseparable a lo largo de toda mi vida, que es la capacidad y el deseo de mejorar como persona, de ser cada día la mejor persona posible. Y es ese valor el que me hace ver mis numerosos defectos, detectarlos, y fulminarlos. A partir de hoy se acabó el egoísmo. Tengo a la mejor profesora para ello, y seré el mejor alumno. Quiero volver a ser esa persona generosa que siempre fui. Yo sí quiero.