| soledad. |
| (Del lat. solitas, -atis). |
| 1. f. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía. |
| 2. f. Lugar desierto, o tierra no habitada. |
| 3. f. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo. |
| 4. f. Tonada andaluza de carácter melancólico, en compás de tres por ocho. |
| 5. f. Copla que se canta con esta música. |
| 6. f. Danza que se baila con ella.
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Es curioso... yo soy un gran amante del flamenco, y al buscar soldedad en el diccionario, he descubierto que
soleá (4ª acepción) significa
soledad en castellano. Menos mal que la lengua andaluza desapareció (o nos la prohibieron) hace 400 años, porque aún así la diferencia con el castellano es considerable.
Pero no es de flamenco de lo que quiero hablar, sino de la
soledad en su 1ª y 3ª acepción.
No hay peor soledad que la que aún rodeado de muchas personas, te sientes solo. Es duro ser un
inadaptado, un ser
especial al que nadie entiende, una persona que
se toma las cosas importantes muy a pecho y que se burla de las estupideces de la vida, alguien que
cree que la educación y el respeto son valores apolíticos que deberían ser la máxima prioridad de toda civilización...
No sólo me siento solo por no tener a un verdadero amigo para contarle mis problemas, o para que me cuente los suyos, sino que me siento solo porque
me siento aislado del mundo en el que vivo. Todos quieren (sólo) divertirse a cualquier costa, ver Gran Hermano, El Tomate o Salsa Rosa, hablar de fútbol, beber y drogarse, ligar y follar... ¿Esa es la miserable existencia de un ser humano? ¿Qué nos diferencia del resto de animales? En realidad, y perdona querido diario por la pedantería,
me temo que somos muy pocos los seres humanos los que nos distinguimos del resto de animales.
Más de una vez he pensado seriamente en
irme a vivir a Cuba, donde impera una
dictadura de corte socialista, muy cercana a mi forma de ver la existencia humana, lugar perfecto donde vivir, formar una familia, y ver crecer a mis hijos,
de no ser por esa interpretación tan propia que hacen algunos iluminados del marxismo. Cualquier día abandono a este capitalismo horrible y a todas sus enfermedades psicóticas, y me voy a esa dictadura socialista, donde al menos imperan unos valores más humanos. Quizás un nuevo viaje a Cuba me haga tomar una decisión.
La semana que viene buscaré alguna ONG en la que pueda ayudar. Mi soledad puede serle útil a aguien. Y quién sabe... quizás encuentre en el mundo de los trabajadores voluntarios el mundo que tanto anhelo.