Los demás me llaman "raro"... yo prefiero denominarme "especial".

05 octubre 2006

tirar del carro

tirar del ~.

1. fr. coloq. Pesar sobre una o más personas exclusivamente el trabajo en que otras debieran o pudieran tomar parte.


Estoy agotado de tirar del carro. De ser quien lucha mientras contempla el conformismo y el dejar pasar el tiempo a ver qué ocurre. De ver algo más allá de pasar un buen rato de vez en cuando. Cansado de pensar siempre en nosotros y nunca en yo. De preguntar esperando siempre un rotundo no. Cansado de estar sin ir a ningún sitio. De ser alguien y no ser nadie.

Una pareja debería ser cosa de dos. Uno solo no puede cargar con el peso de algo tan pesado como la perpetuación de una pareja. Si al menos la otra parte se dejara llevar... pero sin ser así, te es imposible ver algo de luz en la gran batalla de tu vida que es formar una familia.

¿Qué hacer cuando te dejan al mando de la nave y la nave está encallada en un arrecife? ¿Somos un capitán que debe quedarse en el barco hasta que se hunda, o un animal que sabe cuándo debe huir para salvarse? ¿Soy un soldado que lucha hasta la muerte, o un coronel que sabe cuándo una batalla está perdida?

Estoy cansado de tirar del carro. Ya no veo en ella una compañera, sino un lastre. No tiene ninguna intención de formalizar nuestra relación de pareja. Sólo quiere pasarlo bien, divertirse, disfrutar... claro, lógico, como todo el mundo. El problema es que no quiere hacer todo eso como pareja, sino como persona independiente, por su cuenta, a su libre albedrío...

No soy un capitán de un barco. Tampoco un soldado. Soy una persona que desea formar una familia, ser un nosotros y no un yo+yo. Tener hijos, como evolución lógica de mi existencia, como forma evolucionada y madura de disfrutar de mi existencia, como animal que soy. No soy un adolescente que disfruta tomando mil copas en un pub a oscuras hasta las ocho de la mañana. Soy un hombre, y necesito a una mujer.

Se acabó tirar del carro. Y eso significará que se acabó, en general. Volveré a abrirme sexualmente, como hombre que soy, a toda mujer que encuentre en mi camino. Ella... ella no notará la diferencia entre tenerme y no tenerme. Tan sólo soy un elemento de seguridad en su vida que ni siquiera necesita.

Se acabó tirar del carro. Ahora seré yo quien diga NO.

04 octubre 2006

despecho

despecho1.

(Del lat. desp?ctus, menosprecio).

1. m. Malquerencia nacida en el ánimo por desengaños sufridos en la consecución de los deseos o en los empeños de la vanidad.

2. m. desesperación.

3. m. desus. Disgusto o sentimiento vehemente.

4. m. desus. rigor (? aspereza). Las inclemencias y despecho de la noche.



Me siento engañado, traicionado, despreciado, e incluso humillado. Tengo la horrible sensación de que mi princesa no me quiere, de que está conmigo simplemente por estar con alguien, de que yo sólo soy alguien de paso, una boya en la que apoyarse hasta que llegue el yate blanco que la rescate. Y yo me siento como la boya, aislada, abandonada a su suerte, menospreciada...

Hoy me dijo algo que me hizo recapacitar sobre quién de los dos es realmente quien no está seguro de nuestra relación. Yo pensaba que era yo quien la cuestionaba, pero ahora tengo mis dudas. Es ella quien piensa en esta relación como algo pasajero, en la que no ve mucho futuro.

No quiere vivir conmigo hasta que nos casemos, y yo no quiero casarme hasta que convivamos juntos. Y ante la insinuación por mi parte de que no nos casaremos hasta que vivamos juntos, me respondió con una más que horripilante indiferencia, con un "aquí mando yo y yo decido lo que pasará, y si llega a pasar".

Me hizo sentir como un imbécil... yo estaba dispuesto a casarme por ella, aunque no antes de convivir, y por sorpresa me suelta, que ella no tenía claro eso de casarse conmigo...

Es momento de mirar a los lados en busca de otro barco que asaltar, porque este barco ya no es estable. Quiero una mujer que me quiera, y con la que poder convivir, con la que tener hijos pronto sin esperar a que pase nuestra juventud, sin pensar que se trata de un castigo, si no de un regalo hermoso que nos otorga la vida. No puedo esperar más a algo que no tiene ningún sentido esperar. Las oportunidades vienen, y se van con la misma facilidad que vinieron. Si no se atrapan al vuelo, jamás volverás a verlas... Y esta oportunidad se nos pasó, o simplemente nunca nos hemos dado la oportunidad el uno al otro.

Habrá un ultimatum, y de ahí partirá el último tren... si no lo coge, no volverá a verme.