Los demás me llaman "raro"... yo prefiero denominarme "especial".

21 noviembre 2007

despertar

despertar1.

(De despierto).

1. tr. Cortar, interrumpir el sueño a quien está durmiendo. U. t. c. prnl.

2. tr. Renovar o traer a la memoria algo ya olvidado.

3. tr. Hacer que alguien vuelva sobre sí o recapacite.

4. tr. Mover, excitar. Despertar el apetito.

5. intr. Dejar de dormir.

6. intr. Dicho de una persona que era ruda, abobada o simple: Hacerse más advertida, avisada y entendida.



Te acuestas una noche siendo malagueño, y al despertar, despiertas malagueño y madrileño. Nunca entendí a los nacionalmadridistas que amaban tanto Madrid, porque sí, sin más. Sé que el amor no entiende a razones ni explicaciones, simplemente se ama, y punto. ¿Pero qué tiene Madrid?

Madrid me lo dió todo, y me lo quitó todo. Me dió al amor de mi vida, a la mujer de mis sueños, a la persona más maravillosa del mundo. Y un buen día, me la arrebató. Porque Madrid es así, tiene todo lo bueno, y todo lo malo. Hay a quienes les compensa, y hay a quienes no. A mí personalmente me compensa sobradamente, aunque sólo sea por haber conocido al amor de vida, aunque finalmente no acabemos compartiendo vejez. Madrid también me dió sabiduría, experiencia, y personalidad, aunque hoy día no sepa ni quién soy. No me reconozco, porque he perdido mi esencia, mi ser. Pero noto cómo algo crece dentro de mí, y eso soy yo, mi personalidad, que vuelve tras un largo tiempo de enfermedad.

Me siento madrileño porque me adapté a Madrid. Tarde, demasiado tarde, trágicamente tarde, pero me adapté. Es como una barrera, que si no la atraviesas sales huyendo de Madrid a toda pastilla, y si la cruzas, estar aquí no está tan mal. Aunque eso sí, soy madrileño, pero mucho más malagueño, y volveré a mi tierra, sin prisas, pero sin pausas... Es mi objetivo, y lo cumpliré.

Mi madrileñez se debe sobretodo a que, al fin, encontré un trabajo, una empresa, donde me siento querido, valorado, y a gusto, muy a gusto. Si estuviera a mi lado la mujer a la que amo estaríamos hablando de vivir un sueño inimaginable por la absoluta gran mayoría de los mortales. Ir a pasear con ella, con el ruido del horrible tráfico de Madrid, ya es un gran sueño hecho realidad. Recuerdo que cuando paseaba con ella por Madrid, Madrid me parecía el paraíso, y cuando ella se iba, el infierno.

Pero quizás todo esto no sea más que fruto de mi imaginación, y me sienta madrileño tan sólo porque aquí vive la mujer a la que amo. Pero soy madrileño, al fin y al cabo. Desperté madrileño, y madrileño me quedo.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

no se quien eres pero la realidad es q te compreendo en totalidad, yo no diria sea malagueno pero te diria con tus palabras soy por los mesmissimos motivos q tu, luso y madrileno y asi sere toda mi vida, felicidades y q algun dia puedas tener todo lo q a mi me ha faltado.

un abrazo.