Los demás me llaman "raro"... yo prefiero denominarme "especial".

17 noviembre 2007

historia

historia.

(Del lat. historĭa, y este del gr. ἱστορία).

1. f. Narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos o privados.

2. f. Disciplina que estudia y narra estos sucesos.

3. f. Obra histórica compuesta por un escritor. La historia de Tucídides, de Tito Livio, de Mariana.

4. f. Conjunto de los sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, culturales, etc., de un pueblo o de una nación.

5. f. Conjunto de los acontecimientos ocurridos a alguien a lo largo de su vida o en un período de ella.

6. f. Relación de cualquier aventura o suceso. He aquí la historia de este negocio.

7. f. Narración inventada.

8. f. Mentira o pretexto.

9. f. coloq. Cuento, chisme, enredo. U. m. en pl.

10. f. Pint. Cuadro o tapiz que representa un caso histórico o fabuloso.



Antes, al principio, no quería tener hijos. No quería traer a este mundo tan cruel a un ser inocente que no lo había pedido. Después entendí, descubrí, que yo podría ser el mejor padre del mundo, más por las deficiencias de los demás padres que por mis propios méritos. Pero aún así, faltaba una madre capaz que pudiera educar a nuestros hijos en los mismos valores que yo. Después encontré a esa persona, que creí firmemente que no existía ni existiría jamás. Y pensé que los niños salidos de nuestro ser, serían las personitas más afortunadas del mundo, y nosotros los padres más afortunados del mundo. Después esa persona salió de mi vida, como pareja, y de nuevo desistí de la idea de traer a inocentes personitas a este mundo.

Y hoy, no sé cómo, me ha venido a la mente la idea de la historia. La historia es una habilidad del ser humano para ser recordado. La historia nos hace únicos en nuestra especie animal, ya que somos los únicos animales existentes que se preocupan por ser recordados. Nuestros recuerdos, nuestra historia, dan voz al futuro. De nuestro pasado y presente hacemos historia, para que otros aprendan de nuestros fracasos, y de nuestros triunfos. Sobre todo de nuestros errores, y de cómo supimos solucionarlos, o de cómo no fuimos capaces de afrontarlos.

Si no tengo hijos, no podré hacer historia. Y si tengo hijos, ¿cómo explicarles que erré y no supe solucionarlo?

¿Has tenido alguna vez la sensación de que tú harías historia? Yo sí, desde siempre, desde que tengo uso de razón. Siempre estuve convencido de que yo era alguien importante que haría historia. No es que yo sea demasiado egocéntrico, que puede que algo ególatra sí que sea. Hablo de una sensación extraña que ni sé ni puedo explicar. Quizás no haga historia por mí mismo, ya que no soy tan especial, pero estoy convencido de que mis hijos sí harán historia, de ese tipo de historia que salen en los libros. Y siento que he fallado al destino al alejar de mí a la persona que debía ser la madre de esos supuestos hijos que hagan historia. Me siento como si una decisión mía hubiera cambiado el destino del mundo.

Sé que la ruptura fue pactada por ambos, consentida. Pero me siento responsable de cambiar el rumbo de la historia, por mis problemas psicológicos, por haberme llegado la responsabilidad en el peor momento de mi vida, cuando menos responsable y capacitado me encontraba, por no haber sabido solucionar los problemas de esa persona. Podría haber hecho mucho más, y ella. Pero ninguno lo hicimos.

Antes de conocerla a ella, ya había pensado en los apellidos, Pérez Sánchez... Nunca fui muy místico que digamos, más bien todo lo contrario, pero siempre he creido firmemente en eso, a lo que no soy capaz de darle una explicación lógica. Quizás las personas que exceden el coeficiente intelectual medio sepan percibir este tipo de cosas. O quizás esté tan hecho polvo de la cabeza, desde niño, que esto sólo sea una más de mis paranoias. Lo cierto es que cuando la conocí, me enamoré de ella, y pensé por primera vez en tener hijos con ella, me acordé de Pérez Sánchez, de la fuerza que tienen esos apellidos, y de ese sentimiento que siempre tuve de que yo o mis hijos haríamos historia. Soy un hombre muy empírico, demasiado, pero sin embargo nunca dudé de que existía mi destino, que estaba escrito, y que decía que ella debía ser la madre de mis hijos. Unos hijos que harían historia.