Los demás me llaman "raro"... yo prefiero denominarme "especial".

24 noviembre 2007

pasado

pasado, da.

(Del part. de pasar).

1. adj. Cuba. Dicho de una persona: Muy inteligente.

2. adj. Cuba. Dicho de una cosa: De buena calidad.

3. adj. Cuba. Dicho de una mujer: Atractiva y de formas exuberantes.

4. m. Tiempo que pasó.

5. m. Cosas que sucedieron en él.

6. m. Militar que ha desertado de un ejército y sirve en el enemigo.

7. m. C. Rica. Plátano desecado al sol.

8. m. pl. Ascendientes o antepasados.

9. f. Acción de pasar de una parte a otra.

10. f. Acción y efecto de planchar ligeramente.

11. f. Acción y efecto de dar un último repaso o retoque a un trabajo cualquiera.

12. f. paso geométrico.

13. f. Renta suficiente para mantenerse y pasar la vida.

14. f. Partida de juego.

15. f. Sitio por donde se pasa.

16. f. Puntada larga que se da en la ropa al bordarla o zurcirla.

17. f. coloq. Mal comportamiento de una persona con otra. Una mala pasada


Después de hablar con mi nueva psicóloga sobre mi pasado encontré muchas similitudes con lo que me está pasando ahora. Hace unos años tuve un grave accidente de tráfico, que me cambió la vida por completo, y que me sumió en una profunda depresión. Por aquél entonces salía con una chica, llevábamos unos dos años saliendo. Y aquél estado de depresión consiguió romper aquella relación. Entonces, en aquél estado tan patético, le suplicaba quedar un rato, para tomar algo, para dar un paseo... Y cuando lo conseguí, me hizo sentir la más grande de las mierdas, mirando constantemente el reloj, diciéndome los minutos que me quedaban de su compañía, porque había quedado con sus amigas...

Y no puedo dejar de pensar en las similitudes con la actualidad, el presente. Caí de nuevo en una depresión por un cúmulo de circunstancias, un percance en una empresa donde trabajaba, y que la mujer a la que amo me abandonara en mi más trágica soledad. Y esa nueva depresión también consiguió romper mi relación con la mujer con la que salía, con mi pareja, la mujer a la que amo. Y de nuevo suplico un rato para tomar algo, para dar un paseo, para disfrutar de su compañía... Y de nuevo me siento humillado por ese rechazo tras tanta insistencia.

Intento armarme de fortaleza para no volver a insistir en unos minutos de su compañía, pero no lo consigo, y siempre caigo, y siempre le vuelvo a insistir en vernos. Esta vez no es por soledad, o por estar deprimido. Esta vez es porque siento de verdad que ella es la mujer de mi vida, y que debo luchar todo lo posible por ella, al menos hasta que ella me diga "no quiero volver a verte".

Entonces, en aquel pasado, reconozco que lo hice muy mal, que realmente no la quería, y que me merecí aquél rechazo y humillación. Pero ahora... ahora que lo veo todo desde la distancia, reconozco que cometí errores con la mujer a la que amo, pero ninguno justifica que me rechace y me humille de esta manera. La quise de verdad, la amo, deseo su felicidad ante todo, la traté siempre como lo que es, una auténtica princesa de cuentos de hadas, y habría hecho absolutamente cualquier cosa que me hubiera pedido o hubiera necesitado o deseado. Al contrario que en mi pasado, no le fui infiel jamás, ni si quiera de pensamiento. En mis fantasías eróticas siempre estuvo ella, y sólo ella, y sigue siendo así, hoy. Tampoco la traté sin respeto, todo lo contrario, la benero, la admiro, y la idolatro... y así se lo dije, porque así lo siento. ¿Qué fue aquello que hice que me hace merecer esta indiferencia y exclusión?

Mi psicóloga me dijo que debía abandonar mi actitud de sumisión hacia ella. Que una amistad es una voluntad compartida, no de uno sólo. Que podría volver a entrar en una espiral de autodestrucción si ella seguía sin querer verme. Mi anterior psicólogo me dijo, muy sugerente y delicadamente, cuando aún éramos pareja, que yo debía conocer a otras mujeres, porque estaba entrando en una espiral de autodestrucción, y por aquello dejé de ir a la terapia. "¿Qué coño es una espiral de autodestrucción?", dije cabreado, no en ese tono, aunque era exactamente eso lo que quería decirle a mi nueva psicóloga, cabreado porque me lo volvieran a decir.

"Espiral de autodestrucción es cuando esperas algo importante de alguien, este alguien te da esperanzas de que te dará ese algo, y cuando no te lo da te culpas a ti mismo de que no te lo haya dado. Y vuelves otra vez a empezar, cayendo en la depresión". Malditos psicólogos, tienen la rara habilidad de hacerte sentir mal dándote la razón.

He tenido un pasado, muy duro, y aprendí de él. No volveré a cometer los mismos errores. Ahora sé que si alguien me ofrece algo, y no me lo da, no es por mi culpa. Y es todo un alivio darte cuenta de que es así. Ahora soy una persona demasiado sensible, pero un poco más fuerte. Me siento fuerte.

Podríamos aprender los dos de los errores que cometimos en el pasado, e intentarlo de nuevo, con más experiencia, más seguros de lo que sentimos el uno por el otro. Podríamos empezar de cero, como ella me decía siempre, partir desde nuestra amistad, saliendo de vez en cuando a pasear o cenar o lo que sea, y poco a poco, ir viendo si de verdad hemos aprendido de nuestros errores, ir viendo si de verdad estamos destinados a envejecer juntos durante el resto de nuestras vidas.

Podríamos construir un presente tan bonito a partir de un pasado tan bonito... que me cuesta creer que ella no quiera ni siquiera verme. No será por mi culpa si la historia de amor más maravillosa jamás contada no se hace realidad. Ella hará lo que quiera hacer, pero yo haré todo lo posible por reconquistar a la mujer a la que amo, y lucharé por esta historia de amor. La amo con todas mis fuerzas, y ahora me siento más fuerte que nunca.