Los demás me llaman "raro"... yo prefiero denominarme "especial".

25 noviembre 2007

sosegado

sosegar.

(Del ant. sessegar, y este del lat. vulg. *sessicāre, der. del lat. sessus, part. pas. de sedēre, estar sentado).

1. tr. Aplacar, pacificar, aquietar. U. t. c. prnl.

2. tr. Aquietar las alteraciones del ánimo, mitigar las turbaciones y movimientos o el ímpetu de la cólera e ira. U. t. c. prnl.

3. tr. ant. Pactar o asegurar algo.

4. intr. Descansar, reposar, aquietarse o cesar la turbación o el movimiento. U. t. c. prnl.

5. intr. Dormir o reposar.


En un momento en el que todo y todos me dicen que mis valores y mis ideales deben ser replanteados, que soy demasiado sensible e idealista, me siento especialmente susceptible y herido. Herido de muerte. Mi ser y mi esencia están en peligro.

Pero recuerdo a aquellas personas en las que siempre me sentí reflejado, como esa señora de la foto, y recuerdo la vida tan plena e intensa que tuvieron, con todo su sufrimiento, con una vida de soledad, pero con una vida fiel a sus ideales y valores, que al final, obtieron su recompensa, aunque en completa soledad.

Mis ideales y valores nunca fueron diseñados buscando la compañía de nadie, sino buscando el bien de la humanidad, la creatividad, la evolución, el progreso. Y, al igual que mis ídolos, me siento realizado construyéndome de esa manera, y también solo.

En estos momentos de sufrimiento, pienso en mis ídolos, y me reafirmo en quién soy, y por qué soy así. Yo no soy un chimpancé, soy un ser humano, y sé que cuando me equivoco pido perdón, que cuando me equivoco es por fuerza mayor, y sé que me equivocaré siempre, pero buscando la felicidad de los demás. Que me quemen en la hoguera por ello.

En un mundo tan egoísta, donde todos buscan su propia felicidad, sin que importe la de los demás, no puedo hacer otra cosa más que reafirmarme en mi excesiva sensibilidad e idealismo. Idealizo demasiado el amor, la belleza interior, la humanidad, la bondad... ¿Y qué hay de malo en ello? Creo en el amor verdadero, aunque jamás en mi vida lo haya visto, porque simplemente lo siento.

Soy muy feliz de ser tan sensible, me siento muy orgulloso de ello. Y al que no le guste que se vaya con los chimpancés. Ya no temo a la soledad, porque la plena soledad es mucho menos soledad que un amor ausente. Soy muy feliz de tener los valores que tengo ahora, porque he tenido otros que me otorgaban muchísima compañía, pero los odiaba porque no me gustaba cuando me miraba al espejo. Son muchos años de forjar los valores que ahora rigen mi vida, como para que ahora me los replantee tan a la ligera.

Soy así, y me siento muy orgulloso de serlo. Me siento muy orgulloso de procurar a cada instante ser mejor persona, y de comprobar que lo voy cosiguiendo. Soy así para lo bueno, y para lo malo, aunque me perjudique seriamente la salud.

Mis ídolos son un ejemplo para mí. De lucha, de resistencia, y de fidelidad a sus ideales y valores. Me dan el sosiego que necesito en estos momentos.