caer. (Del lat. cadĕre).
1. intr. Dicho de un cuerpo: Moverse de arriba abajo por la acción de su propio peso. U. t. c. prnl.
2. intr. Colgar, pender, inclinarse. U. t. c. prnl. El pelo le cae sobre la frente.
3. intr. Dicho de un cuerpo: Perder el equilibrio hasta dar en tierra o cosa firme que lo detenga. U. t. c. prnl.
4. intr. Dicho de una cosa: Descender de un nivel o valor a otro menor. Un electrón cae de una órbita a otra de menor energía.
5. intr. Dicho de una cosa: Desprenderse o separarse del lugar u objeto a que estaba adherida. Caer las hojas de los árboles. U. t. c. prnl. Caerse los dientes, el pelo.
6. intr. Venir al suelo dando en él con una parte del cuerpo. Caer DE espaldas, DE cabeza.
7. intr. Dicho de un animal o de una persona: Venir a dar en el armadijo o engaño dispuesto contra él o ella. Caer en la red, en la trampa, en la emboscada, en el garlito.
8. intr. Venir impensadamente a encontrarse en alguna desgracia o peligro.
9. intr. Dejar de ser, desaparecer. Caer un imperio, un ministerio.
10. intr. Perder la prosperidad, fortuna, empleo o valimiento.
11. intr. Incurrir en algún error o ignorancia o en algún daño o peligro.
12. intr. Venir en conocimiento, llegar a comprender. Ahora caigo EN lo que querías decir.
13. intr. Dicho de una cosa: Minorarse, disminuir, debilitarse. Caer el caudal, el favor, la salud, el ánimo.
14. intr. Dicho de un color: Bajar, perder su viveza.
15. intr. Dicho de una persona: Ir a parar a distinta parte de aquella que se propuso al principio.
16. intr. Dicho de los plazos en que empiezan a devengarse o deberse algunos frutos o réditos: cumplirse.
17. intr. Dicho de una alhaja, de un empleo, de una carga o de una suerte: Tocar o corresponder a alguien.
18. intr. Estar situado en alguna parte o cerca de ella. La puerta cae a la derecha, a oriente.
19. intr. Quedar incluido en alguna denominación o categoría, o sujeto a una regla.
20. intr. Dicho de un suceso: Corresponder a determinada época del año. La Pascua cae en marzo. San Juan cayó en viernes.
21. intr. Dicho del Sol, del día, de la tarde, etc.: Acercarse a su ocaso o a su fin.
22. intr. Dicho del viento o del oleaje: Disminuir de intensidad.
23. intr. sobrevenir.
24. intr. coloq. morir (‖ llegar al término de la vida).
25. intr. ant. caber (‖ ser posible o natural).
26. tr. Dejar caer.
27. tr. Tirar o hacer caer.
28. tr. Mar. Dicho de un barco: Desviarse de su rumbo hacia una u otra banda.
29. prnl. Desconsolarse, afligirse.

Acabo de llegar de la oficina. Justo a las 5:45 de la madrugada. Mañana tengo una entrevista con el cliente a las 12, para presentarle el producto final. Pero me he pasado todo el día pensando en una sóla cosa. Ella.
Me siento caer en un pozo sin fondo, en caída libre, sin red. Hoy caí, y me sinceré por completo con ella. Le dije que lo que quiero, lo que pienso, lo que deseo, y lo que amo. Ella.
Reconocí mis errores, reconocí que yo podía haber hecho mucho más. Y me topé con un muro que me sorprendió por su indiferencia. Pensé, conociéndola como la conozco, que ella también reconocería sus errores, al abrirme y sincerarme yo. Pero nada más lejos de la realidad, me dejó muy claro que yo le había hecho mucho daño, que sufrió mucho, y que no quiere volver conmigo, al menos de momento, en las próximas décadas. Mientras tanto, yo sólo le decía que le echo muchísimo de menos, que deseaba volver a verla muy pronto. No le ataqué echándole en cara mi sufrimiento, ni su parte de culpa, tan grande como la mía, ni más ni menos, ni que jamás me defendiera ante los ataques de su familia, ni nada más que no fuera el amor tan grande que siento por ella.
Me siento caer, porque ya no siento que haya alguien en el mundo que lo pueda evitar. Ella aún no ha comprendido qué es esa horrible enfermedad que es la depresión, ni tampoco que se debió en gran parte a sus actos, que me destrozó el corazón una y otra vez, que hizo quedarme solo en piso pensando que ella vendría, y me dejó solo, solo, solo... taaaaaan solo.
Me siento caer porque vuelvo a imaginarme un futuro a su lado, en el que me podría volver a dejar solo, en el que podría volver a sufrir hasta morir, en el que me volviera a hacer sentir el último mono dentro de su familia, en el que si tropezara, tropezaría yo solo. Pero aún así, sólo tenía palabras de agradecimiento y amor. Mientras ella, tras mi insistencia, consintió buscarme un hueco en su agenda para dar un paseo.
Me caigo. Grito pidiendo auxilio. Pero sólo tengo la compañía de dos lágrimas, una a cada lado, que me consuelan y que me animan a seguir cayendo. De la misma forma que no pude llorar la muerte de mi abuela hasta que llegué a mi casa de Madrid, y rompí a llorar como si el mundo que conocía ya no existiera, lloro ahora, lo que no pude llorar desde esta mañana. Rompo a llorar mientras escribo estas palabras de desesperación, regando el teclado de dolor. Dios. No lo hice tan mal. Lo hice lo mejor que pude. Puse todo mi amor en cada detalle, en cada caricia, en cada uno de los besos que aún recuerdo, todos. Pero ella... ella me buscará un hueco en su agenda, haciéndome el favor de disfrutar de su copañía. Lo que es totalmente cierto, me hace un favor que no tiene precio, y me convierte así en un ser muy afortunado. Pero así, de esa forma, como si yo fuera alguien que la hubiera maltratado, humillado, agredido... como si lo que yo he sentido siempre por ella no fuera sincero y puro, como nunca antes había visto, ni oido, ni tocado, ni sentido.
Me caigo, y cada vez tengo más compañía. Las lágrimas son multitud, y juegan alegres en el aire, mientras las miro con indignación, y les reprocho que sean tan felices, y que rehagan tan bien su vida, mientras yo caigo, frente a ellas. Y qué culpa tienen las flores de ser flores. Ellas huelen bien, todo el mundo las quiere tener, y yo sólo soy un bruto jardinero que las cuida y las arranca de su tierra.
Maldita soledad que me arrebataste a mi vida. Maldita seas. Te veré en el infierno, maldita soledad.