Los demás me llaman "raro"... yo prefiero denominarme "especial".

22 abril 2008

agotar

agotar.

(Del lat. *eguttāre, de gutta, gota).

1. tr. Extraer todo el líquido que hay en una capacidad cualquiera. U. t. c. prnl.

2. tr. Gastar del todo, consumir. Agotar el caudal, las provisiones, el ingenio, la paciencia. U. t. c. prnl. Agotarse una edición

3. tr. Cansar extremadamente. U. t. c. prnl.


Me agota... me exprime... saca una energía de mí que no sabía ni que existía... Cada mañana al leer el correo tengo un email suyo de buenos días, al rato me llama para saber qué tal me va el día, después me vuelve a llamar para saber qué tal me fue el día... quedamos, nos tomamos mil cañas en un bar viendo un partido de fútbol, o nos quedamos charlando viendo los horribles tv-shows que tanto le gustan hasta quedarnos dormidos...

El día que más cansado estoy me despierto temprano con un francés para después ir a trabajar, echo polvo, pero con una sonrisa de oreja a oreja. Nos levantamos los fines de semana temprano para echar el polvo de nuestras vidas, ducharnos, e irnos al VIPS a desayunar un montón de grasaza, mientras ella lee el Marca y yo El País.

El finde que más temprano me fui a dormir fue a las 7 de la mañana, después de mil copas, mil pubs, mil discotecas, y mil cosas más...

Necesito unas vacaciones, pero no del trabajo, sino de la pasión, de esta extraña pasión que estoy viviendo, que me llegó cuando más la necesitaba, cuando más decidido estaba a tirar la toalla. Una pasión que me tiene agotado en todos los sentidos habidos y por haber. Siento que siempre voy al límite, y que cualquier día moriré de un ataque al corazón, o de simple agotamiento físico.

No termino de creer que haya encontrado a una persona así. Siempre insisto en que soy una persona inmerecida y extremadamente afortunada, pero simplemente porque es ciertísimo. Ella saca todo lo mejor de mí, y lo eleva a la máxima exponencia. Incluso mis defectos dejan de ser defectos, para pasar a ser grandes virtudes.

Recuerdo, por ejemplo, un día en el que un grupo de chimpancés venían en paralelo hacia "E" y yo, sin dejarnos espacio en la acera para pasar a no ser que nosotros nos apartáramos. "E" me hacía sentir un ogro amargado por pretender enfrentarme a ellos por incívicos e irrespetuosos, e incluso llegó a hacerme creer que yo era un amargado. "N" no sólo no me hace sentir mal, sino que además me idolatra por enfrentarme a la falta de respeto de los demás, por muy minúscula que sea... y me hace sentir todo un señor, un caballero.

Podría parecer que comparo a mi ex con "N", y de hecho así es, pero es que es inevitable, todos comparamos a nuestra actual pareja con las anteriores, y seguramente "E" también lo hará, si es que no lo está haciendo ahora mismo, porque no sé ni si sigue aún con vida... Las últimas noticias que tuve de ella fueron que necesitaba que yo le devolviera el dinero que me prestó... toda una declaración de amor, sí señor. Y de intenciones... porque aquello fue como cerrar definitivamente una etapa, una historia, una parte de mi vida... estábamos en paz... cada uno por su lado... Desde el momento en el que le devolví lo que le debía ya no había más motivos, al menos por su parte, para tener ni el más mínimo contacto. Yo lo hice casi gustosamente, a pesar de que estaba, estoy, con el agua hasta el cuello, porque fue todo un alivio... pasé página.

Pensar que todo lo que nosotros habíamos vivido juntos se merecía al menos una mínima amistad es lo más iluso en lo que he caído en mucho tiempo. Aún no entiendo cómo pude sobrevalorar tantísimo a una persona tan fría, que pasa de llorar por nuestra ruptura como pareja a la más radical de las indiferencias. Yo temía que nuestra amistad se fuera diluyendo con el tiempo, pero es que mientras pensaba en esa posibilidad, la amistad ya se había diluido por completo.

Sigo con rencor, no lo puedo evitar. Yo no me merecía esto. Y cuesta mucho dejar de sentir rencor. Me costó muchísimo hacer caso a mi psicóloga, y "pasar" de ella por completo. No creía en absoluto que ella no quisiera saber nada de mí, y me resistía a dar por terminada una relación de, pensaba yo, exquisita amistad.

Y es que "E" también me agota, mentalmente, obviamente. Es sentarme a escribir en este mi querido diario, y me llegan mil y un recuerdos de ella... quizás porque aquí, frente a este teclado, he escrito en los momentos más felices de mi vida cuando estábamos juntos, aunque también aquí, sobre este mismo teclado, he derramado ríos de lágrimas por ella.

Un día agotador. Buenas noches, y buena suerte.