nada.
(Del lat. [res] nata, [cosa] nacida).
1. f. No ser, o carencia absoluta de todo ser. Era u. menos c. m.
2. f. Cosa mínima o de muy escasa entidad.
3. pron. indef. Ninguna cosa, negación absoluta de las cosas, a distinción de la de las personas.
4. pron. indef. Poco o muy poco en cualquier línea. Pasó por aquí hace nada.
5. adv. neg. De ninguna manera, de ningún modo.

No tengo nada que decirte querido diario, o al menos nada malo, lo que es todo un logro para mi atormentada vida, 30 intensos años, vividos cada uno de ellos al límite de mi capacidad. Todo sigue su rumbo, con los problemas triviales que surgen en la vida cotidiana de cualquier mortal, y con las alegrías que te da el llevar la vida que uno quiere. Una paz que no recuerdo haberla experimentado antes.
Dentro de unos meses nos quedaremos embarazados de nuestro primer hijo, y para cuando nazca esperamos habernos comprado ya la otra casa, más grande y, al fin, con terraza. Un nuevo hogar, que será de los dos, y de toda la familia conforme vayan llegando. No tenemos fecha para casarnos, pero posiblemente lo hagamos antes de que nazca nuestro primer hijo, por lo civil, por supuesto, un mero contrato de seguridad para nuestros hijos.
En los próximos días espero poder comprarme la bici, si mi jodida espalda me lo permite, y al fin, después de 12 años, volveré a montar sobre un vehículo de dos ruedas. De mi casa al trabajo y del trabajo a mi casa, en bici. Un primer paso para volver a ponerme en forma, y dejar los vicios que tan viejo me están dejando.
Roma, Marrakech, Málaga, Granada, Sevilla, Córdoba... y dentro de poco Santiago de Compostela y Bilbao. No paro en Madrid, o al menos nos vamos de aquí echando leches cada vez que tenemos oportunidad. Y si a eso le sumamos el redescubrimiento de Madrid de manos de mi mujer, Madrid ha dejado de ser una ciudad horrible, para pasar a ser simplemente una ciudad hostil, lo que ya es todo un logro. Aún así, mi sueño de volver a mi patria sigue tan vivo como siempre, y nuestro plan de futuro cuenta con ello.
Tan sólo hay un pequeño punto negro, y es que no logro curarme de las heridas del pasado, sigo sin entender cómo una persona a la que yo creía íntegra y sobretodo buena persona, me pudo tirar al retrete, junto con todos los recuerdos comunes, de esa forma tan cruel y despiadada. ¿Qué habrá sido de ella? Ya nada de eso me importa, no puede importarme, no alguien que decidió hacer como si ni yo ni lo que vivimos juntos jamás hubiera existido. Hasta las parejas más dispares se merecen una mísera amistad después de dejar de serlo. Yo mismo he conocido al ex de mi pareja, he estado en su casa muchas veces, nos hemos ido de juerga... Porque ellos sí mantienen una bellísima y sincera amistad. Y me lamento por no haber podido conseguirlo yo, por haber confiando en alguien que no se lo merecía.
Pero quizás le deba dar las gracias a mi ex... Una ruptura es más fácil y rápida cuando se odia, y gracias a ello estuve listo muy pronto para poder empezar una nueva relación, que, destino o casualidad, a resultado ser la mujer más maravillosa del mundo, con la que convivo, con la que pronto tendré un hijo, y con la que soy la persona más feliz del mundo.
No fue la primera que llegó. Antes de ella llegaron otras tres mujeres, y cada vez que conocía a una, más me atormentaba la idea de que jamás encontraría a la mujer que me hiciera feliz. Pero cuando ella llegó lo supe enseguida, no cabía ningún tipo de duda, fue un flechazo para ambos, tanto que incluso aún hoy desconfiamos de nuestra relación, porque no nos creemos que algo tan perfecto y maravilloso nos pueda estar pasando. O quizás nuestros respectivos ex nos convencieron de ello, nos grabaron con sangre y lágrimas que no nos merecíamos más de lo que ellos nos daban.
Por lo demás, no tengo nada más que decir.
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