dolor.
1. m. Sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior.
2. m. Sentimiento de pena y congoja.

Con N he tenido infinidad de conversaciones super trascendentales y muy sentimentales, a corazón abierto. Recuerdo con especial cariño aquellas conversaciones en las que hablábamos de nuestro dolor, de nuestras familias, de nuestro pasado...
Yo me sinceré y confesé una experiencia horrible, por algo horrible que yo hice: hace años, cuando aún pertenecía a la mafia, un chico me vio por la calle con las rastas rubias, un bolso, ropa de lino blanco, y en una scooter, y gritó: "¡mirad, una niña!". Inmediatamente paré la moto y me dirigí hacia él. Le pedí que repitiera lo que acababa de decir, y seguidamente le abofetee. Se revolvió tirándome del pelo, lo que me enfureció y enloquecí, y echó a correr. Yo no podía correr, por el problema con mi rodilla, pero otros compañeros lo alcanzaron en un callejón... Cuando llegué le estaban dando una paliza, e inmediatamente dejaron de pegarle y salieron corriendo, dejándomelo tirado en el suelo, ya bastante magullado. Yo, fuera de mí, con los ojos inyectados en sangre, cometí la acción más horrible que recuerdo, comencé a pegarle patadas, en la cabeza, en la boca, le pisé la cabeza con saña, le volví a dar patadas en la cara... Cuando me quise dar cuenta, el chico estaba insconciente, y no se movía. Decidí marcharme, dejándolo tirado y ensangrentado entre dos coches. Al darme la vuelta llegaron dos compañeros, ya tarde, preguntándome dónde estaba: "está muerto", les dije, y seguí mi camino. Realmente estaba convencido de que lo había matado, y al día siguiente metí mi ropa ensangrentada en la lavadora, y fui a primera hora de la mañana a la peluquería, a cortarme esas rastas rubias tan delatadoras. Por suerte para todos, más tarde me enteré de que el chaval sólo estuvo unos días en el hospital.
Conforme le iba contando aquella experiencia a N, se me encogía más y más el corazón, y los dos nos emocionamos. No puedo comprender cómo pude llegar tan lejos, cómo pude hacer algo así, cómo podía ser yo así... Cada vez que lo recuerdo siento mucho dolor. No quiero ni imaginarme en qué clase de engendro me habría convertido si hubiera seguido llevando esa vida.
Y es de dolor de lo que hablo, porque hoy me ha pasado algo realmente horrible. Recordando los momentos más doloros de mi vida, primero pensé en los días tan horribles que pasé en los últimos días de relación con mi ex, con E, e inmediatamente después me vino a la memoria ese fatídico día en el que casi asesino a un pobre desgraciado. No deja de ser horrible que los recuerdos más doloros de mi vida sean cuando casi asesino a una persona, y mis últimos días con E...
Esas largas horas dando vueltas en la oscuridad de mi solitario piso, empapado por completo en mis propias lágrimas, llorando de la forma más desgarradora que recuerdo, torturándome a mí mismo imaginándomela por ahí con otro hombre, pensando en el suicidio un instante sí, otro también... Eso era dolor en su máxima expresión, y por nada del mundo lo voy a volver a vivir.

